Dormitorios como éste me despiertan nostalgia. Esas camas de hierro acompañadas de mesitas de noche con sabor a almoneda, colchas de crochet, sábanas blancas recién lavadas con olor a jabón natural... son recuerdos de mi infancia, de la casa de pueblo de mi familia.
Recuerdo mis veranos en esa casa, tras largos paseos por el campo y excursiones interminables en bicicleta, recogiendo fruta en el huerto y jugando sin parar mientras mis tíos cuidaban de los animales y recogían la cosecha. Nadar en las balsas y acabar tu aseo en la acequia tirándote cubos de agua por la cabeza... Qué días más maravillosos y cuánto tardaban en llegar!
El dormitorio de hoy reúne todos los elementos decorativos que me evocan esos recuerdos. Me encanta la combinación de tonos neutros, el perfecto juego de cama en lino crudo, esa maravillosa cama de barrotes, y sobre todo el pequeño estante sobre el cabecero con esos dos cuadros ingleses de siluetas, apoyados no colgados, igual que la lámina del pájaro que reposa sobre el muro.
Adorable me parecen el aplique, el cesto y el jarrón con el arreglo floral de mimosa que confiere a la estancia ese toque campestre y fresco que tanto se agradece.
![]() |
| Via: Digs Digs |






