Todos hemos visto como, en apenas algunos días, las horas de luz natural van disminuyendo paulatinamente y el sol se pone cuando todavía tenemos fuerzas para algunas actividades más. Es una lástima, porque la oscuridad siempre llama al recogimiento.
No sé vosotros, pero a mí me cuesta mucho estar en casa sin hacer nada, además de que son muy pocos los días en los que tengo un rato para relajarme y disfrutar de mi hogar.
Pero cuando ese milagro ocurre, nada mejor que disponer de un lugar para leer cómodamente o relajarme, escuchando música, pintando, leyendo o simplemente dedicada a mis pensamientos.
¡Qué suerte si se puede tener un rincón como el de la fotografía que os muestro!. Una librería realizada a medida en un color que a mí, personalmente me encanta, ese sofá chester en cuero, que seguro que hará las delicias de más de uno de los que estáis leyendo estas líneas, el espejo con el marco clásico dorado y ese rincón de trabajo compuesto por una mesa y sillón estilo Napoleón con rica marquetería, sobre la cual se apoya una estupenda lámpara de sobremesa y un adorno chinoise en jade verde.
La iluminación de la estancia, tan importante en las bibliotecas, la completan los apliques colocados en la estantería y los distintos puntos de luz repartidos estratégicamente por la habitación.
¿Quien no se dejaría atrapar por Shakespeare, Mann, Cervantes, Goethe, Jean Austen, Hugo, Dostoievsky, Verne, Delibes o Neruda entre esas cuatro paredes?. Buena lectura, amigos.
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| Via: Projects-bibliothèque |


